La Cuenca de hoy: Andina, Altiva y Soberana, se muestra como una ciudad contemporánea que, no deshecha su memoria histórica, cultural y su desarrollo regional.

En los pliegues de sus evocaciones se encuentran hitos, “habitus”, inflexiones en el tiempo de historias en múltiples facetas, donde se encuentran huellas y símbolos diversos, guardados celosamente como tesoros de incalculable valor que los recibimos como un legado que debe ser preservado, pero también transmitido a las nuevas generaciones como elementos que reafirman nuestra identidad: sensible, profunda y diversa.

En esta tierra bendecida por Dios vivimos una nueva era, un nuevo nacimiento del río al río; todo esto como el resultado de un proceso Cañari, Inca, Colonial y Republicano.

La celebración bicentenaria la debemos entender como la oportunidad para mirarnos y volver a mirar los caminos recorridos por nuestra ciudad.

En estos dos siglos de Independencia celebramos también el derecho a tomar nuestras propias decisiones, de definir nuestro rumbo; de construir el presente con fundamentos en el pasado, legado y responsabilidad que nos impulsa a planificar el futuro de manera responsable y sostenible.

Fechas emblemáticas como estas no son únicamente una remembranza de los acontecimientos históricos.  Hay una razón para su celebración. La conmemoración anual de la libertad nos enfrenta a la reflexión del alto costo que implicó para nuestros antepasados, a cuestionarnos qué significa en la actualidad y cómo la seguimos manteniendo para el futuro.

El concepto central de esta celebración será: reconocernos, identificarnos, proyectarnos en una imagen de ciudad contemporánea, eficiente, eficaz, diversa; pero sobre todo justa y equitativa. Que nos miren unidos dentro y fuera del país y que proyectemos valores de una civilidad culta, artística, universitaria, respetuosa, activa y creativa.

Cuando se conmemoró el primer siglo de estos acontecimientos se dio impulso a otra etapa; los proyectos emprendidos en aquel contexto marcaron las pautas para la nueva ciudad que se expandía hacia El Ejido y hacia la modernización.

Ahora estamos ante otra fecha decisiva y una vez más nos debe impulsar hacia adelante sin perder el vínculo con el pasado, con nuestra identidad que nos hace únicos.

Los retos de cada centuria son propios de su época; en 1820 la libertad anhelada era la desvinculación de la monarquía, en 1920 se buscó alcanzar la independencia económica, pero ¿cuál es la libertad que requerimos ahora?

Los retos del mundo actual nos revelan claramente que para mantener nuestra independencia debemos proteger nuestra herencia, nuestros recursos naturales, nuestras áreas de cultivo, nuestra identidad, las raíces y los conocimientos celosamente adquiridos.

Somos ciudad patrimonio del mundo y esa riqueza cultural es nuestra gran fortaleza. Es un acervo de saberes que nutren el pensamiento creativo para enfrentar los desafíos.

Y estamos listos. Para este año, desde la Corporación Municipal hemos previsto la ejecución de 200 proyectos para ustedes, para todos los cuencanos.

Buscamos seguir proyectándonos como una ciudad contemporánea, que conserva su patrimonio y que tiene todo el apoyo y respeto de su gente para contribuir cada día en su desarrollo.

Este camino que nos hemos trazado no lo podemos recorrer solos, debemos hacerlo juntos, unidos, como el tejido social que siempre nos identificó como cuencanos, renovando este orgullo de haber nacido en esta ciudad, construida con el empuje de todos.

Nos levantamos una vez más, ladrillo a ladrillo, adobe a adobe, teja a teja, para que el mundo nos pueda volver a mirar como el comienzo de algo diferente, de que aquí hacemos posible lo imposible.

Cuenca, un polo cultural que se potencia como una urbe con oportunidad infinita, será capaz de activar una “economía naranja” desde el accionar responsable de sus capacidades creativas.

Se trata de mirar las actividades que propician procesos que permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor se determina por el contenido de propiedad intelectual, en los lenguajes artísticos que se practiquen en la inversión en bienes y servicios creativos, en la participación de los públicos, en las inversiones culturales, en las oportunidades de crecimiento y desarrollo económico, social y político a nivel local, nacional e internacional. Puesto que la cultura permite el impulso y la salvaguarda de la memoria, de las tradiciones y de las historias de una región, de un país, de un continente.

Los proyectos y programas que impulsamos desde la Municipalidad y los otros que surgen desde lo más profundo de la ciudad misma, marcan el nacimiento de esta nueva era; están sujetos a dar soluciones y a garantizar la independencia para el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.

Juntos vivimos el Bicentenario.

Ing. Pedro Palacios Ullauri
Alcalde de la ciudad de Cuenca